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Los Singles de Nunca el tiempo es perdido  
2002

Single Promocional de la Caja de Singles "Nunca el tiempo es perdido"
Editado por BMG Ariola / Perro Records
en formato CD Single Promocional, 2002
Fabricado y distribuido por BMG Music Spain S.A.
Letras y créditos
Letra y Música: M. García
Tema extraído de la Caja de Singles "Nunca el tiempo es perdido"
Rosa de Alejandría, rosa amarilla.
Rosa de Alejandría, rosa amarilla.
Alejarme quiero. Adentrarme en el silencio.
Alejarme quiero. Adentrarme en el silencio.
Alejarme quiero
de esta vida que yo vivo sin convencimiento.
Y adentrarme en el tiempo de las luces,
barros vivos encendidos por la mano
del misterioso alfarero.
Alejarme quiero. Adentrarme en el silencio.
Caminar sereno. Abandonar esta senda.
Alejarme quiero.
Anidar en los atrojes
con las golondrinas de azuladas plumas.
Convertirme en caja de medir fanegas,
arrobas, celemines; ser trigo en las eras,
nunca polvo en las aceras.
Rosa de Alejandría, rosa amarilla.
Hoy has de ser mi guía, la luz que brilla.
Faro de mediodía, rosa sencilla.
Rosa de Alejandría, rosa amarilla.
Con las flores de un campo encendido
como un San Francisco entre jarales vivos
de lagartos, vivo.
De quimeras me alimento,
con simplezas me contento.
Mozas de risueño gesto en calma me encuentran
como a un Góngora perfecto,
perviviendo lejos del bullicio,
con mi rosa amarilla, con mi rosa de los precipicios.
Alejarme quiero. Adentrarme en el silencio.
Alejarme quiero. Abandonar esta senda.
Alejarme quiero.
Alejarme quiero.
Rosa de Alejandría, rosa amarilla.
Hoy has de ser mi guía, rumbo entre islas.
Faro de mediodía, rosa sencilla.
Rosa de Alejandría, rosa amarilla.
Rosa de Alejandría, rosa amarilla.
Letra y Música: M. García
Tema extraído de la Caja de Singles "Nunca el tiempo es perdido"
Cuando tú no estás las mañanas
se tiñen de canciones tristes,
son como el leve perfume
que por un instante te baña y te marca.
Cuando tú no estás las mañanas
se tiñen de canciones tristes.
Rastro, huella de los pasos errantes,
del buscador de señales.
Nunca el tiempo es perdido
sólo un recodo más en nuestra ilusión,
ávida de olvido.
Nunca el tiempo es perdido.
Nunca el tiempo es perdido,
sólo un recodo más en nuestra ilusion
ávida de cariño.
Nunca el tiempo es perdido.
Nunca el tiempo es perdido.
Cuando regresas las mañanas
levantan el vuelo quizá es el momento
de la brisa suavebque acaricia con tu llegada,
hasta tu partida.
Si regresas las mañanas
se visten de alegres canciones.
Se disfrazan de sonrisas,
son el hálito justo que apaciguara el pulso,
son la broma o la mano del destino.
Si tú regresas las mañanas
se visten de alegres canciones.
Rastro, huella de mi búsqueda errante,
que sin ti no encuentro señales.
Nunca el tiempo es perdido
sólo un recodo más en nuestra ilusión,
ávida de olvido.
Nunca el tiempo es perdido.
Nunca el tiempo es perdido,
sólo un recodo más en nuestra ilusión
ávida de cariño.
Nunca el tiempo es perdido.
Nunca el tiempo es perdido.
Letra y Música: M. García
Tema extraído de la Caja de Singles "Nunca el tiempo es perdido"
Prendi la flor de lis en tu pelo.
Prendi la flor de lis sintiendo
que se me escapaba el tiempo.
En tus besos serios, fieros,
prendí la flor y en mis dedos
sentí que todo marchita,
que todo se nos escapa.
Como los trigales lentos,
lentamente hacia el olvido.
Lentamente, sin remedio.
No pasa el tiempo desde que te fuiste.
No hay meses ni años en el calendario.
Soy como el árbol volcado
que no acaba de secarse.
Un tango arrabalero y dulce,
tan dulce como la melaza
quiero, mi vida, escribirte.
Quizá para recordarte
que el amor sólo es entrega
y que a veces, oro es
lo que junto a ti reluce.
Prendí la flor de lis en tu pelo,
prendi la flor de lis sintiendo
que se me escapaba el tiempo.
Un tango pendenciero y triste
quisiera amor escribirte.
Como una noche de farra,
como un amanecer
en una cama extraña.
Tango de la lejanía,
del amor de un solo bando.
Lo que sentí junto a ti
jamás lo sentiré en otros brazos.
Prendi la flor de lis en tu pelo.
Prendi la flor de lis sintiendo
que se me escapaba el tiempo.
Letra y Música: M. García
Tema extraído de la Caja de Singles "Nunca el tiempo es perdido"
Sabremos que ha llegado el momento.
No hará falta que sea voceado
por todas las esquinas. Será tan claro
como agua que nace para luego ser río Níger.
Amparados por la calma del crepúsculo,
justo desde el momento en que empecemos.
Justo como mandarinas y limones verdes.
Subiremos como espuma de azalea;
subiremos como nave sin gobierno.
Justo en este momento.
Justo en este momento.
Justo en este momento
habrá empezado todo.
Justo desde el momento
en que empecemos a alejarnos
del clamor roto.
Justo en este momento
habrá empezado todo.
Justo en este momento
habrá empezado todo.
Sabremos que ha llegado el momento.
No hará falta que sea voceado
desde todas las esquinas. Será tan claro
como agua que nace para luego ser río Níger.
Quiéreme en este instante, la eternidad.
Duerme junto a mí un millón de inviernos.
Amémonos el resto de otra realidad o un sueño.
Haz conmigo turismo austral
desde la profundidad al azul susurro.
Justo en este momento.
Justo en este momento.
Justo en este momento
habrá empezado todo.
Justo desde el momento
en que empecemos a alejarnos
del clamor roto.
Justo en este momento
habrá empezado todo.
Justo en este momento
habrá empezado todo.
Letra y Música: M. García
Tema extraído de la Caja de Singles "Nunca el tiempo es perdido"
Sírvete entretanto
lo que te apetezca.
Redimirte quiero
mas sin sobresaltos.
Sobre los tejados se escapa la tarde.
Humo de un cigarro que fuma Gardel.
En el dulce licor que me hiere salvaje.
En los garabatos que hago en el mantel.
Y esperaré.
Y si no vuelves
bajo el olivo
me quedaré dormido.
Esperaré
por si te pierdes.
Saldrá la luna,
fanalico encendido.
Te regalo mi capa,
mi capa de color grana.
Mi triste sonrisa
alzada en las ramas,
en los gallardetes,
en las banderolas.
Yo te haré un vestido de un rojo amapola.
Nana del marinero,
nudo de antojos,
que nadie te amará tanto como yo.
Si ahora pudiese estar mirando tus ojos.
iba a estar escribiendo aquí esta canción
Esperaré.
Y si no vuelves,
bajo el olivo me quedaré dormido
y dormiré entre libros prohibidos.
Al olvido de un tiempo que añoro.
El que viví contigo.
Mi caballo negro yo te lo regalo.
Carbón, ramas secas al enamorado.
Perdonarte quiero
mas no tengo prisa.
Disculpa un momento,
que me desenredo.
Sírvete entretanto
lo que te apetezca.
Redimirme quiero
mas sin sobresaltos.
Tuyo es el triunfo
sabor amargo
del seco fruto
del desencanto.
Laurel del triunfo,
sabor amargo
del seco fruto
del desencanto.
Letra y Música: M. García
Tema extraído de la Caja de Singles "Nunca el tiempo es perdido"
Cruzan nubes grises
por un cielo turbio y feroz.
Esta tarde espesa,
acodado en este balcón,
fumo y me consumo,
enfrente el Arco Iris Club
Caminábamos y el calor de verano
empujaba nuestro asombro
contra las paredes llenas de grafitis.
Caminábamos y el fogón del verano
engullía nuestro asombro
por obstinarnos en lo imposible.
Como tú, camino por esta estrecha calle.
Como tú, necesito soles para alumbrarme.
Que hagan brillar lo bueno
que pueda haber en el alma.
Sonrío al viento porque en él
huelo el humo del incendio.
Se que la fe es creer
en algún dios aunque no existan.
O existir aunque ese dios
a veces no crea en ti.
Caminar, aunque hoy no brille tu estrella.
Como tú, camino por esta tierra
que pronto será yerma.
Levedad. Somos levedad.
Levedad. Somos levedad.
"Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.
Hace algún tiempo en este lugar,
donde se visten los bosques de espinos,
se oyó la voz del poeta gritar:
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se va a volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar."
Cruzan nubes grises,
trallazos que tapan tanta voz,
que beben mi tormento,
que me arrancan de este sopor.
Leo y me sosiego.
Abajo el Arco Iris Club.
Caminábamos y el calor de verano
empujaba nuestro asombro
contra las paredes llenas de grafitis.
Caminábamos y el fogón del verano
engullía nuestro asombro
por obstinarnos en lo imposible.
Nunca cesa la matraca de motores.
Nunca cesa, nunca cesa.
Nunca cesa la matraca de motores.
Noche y dia pasan coches atronando
en su estela por la avenida abajo.
Abajo, paraguas de fantasmales luces.
Son los árboles grasientos de monóxido.
Y esa lluvia filtrada que no limpia la ciudad.
Abajo, en el portal, veteranos
de una vida de sinsabores
duermen asidos a la botella
como para no caerse cuesta abajo.
Cuesta abajo, caminábamos, aquel verano.
Levedad. Somos levedad.
Tan sólo levedad.
Levedad. Somos levedad.
Sólo somos levedad.