cargando
Crepúsculo creciente / Ya me dirás  
2018

Single promocional incluido en la preventa del disco "Geometría del Rayo"
Publicado por Sony Music en formato Cd Single
Letras y créditos
Letra y Música: M. García
Entre tú y yo
hay un crepúsculo naciente.
Entre tú y yo
ya no hay dulzura
que germine la simiente.
Hay que admitirlo
y sellarlo en un abrazo
para dejar atrás
este doliente amor.
Hace un tiempo
que somos la cola del cometa.
Que va quedado rezagada,
rezagada cada vez más lejos.
Cada vez más lejos
del destello cegador
que originó su movimiento.
Entre tú y yo
no hay una montaña de reproches
(somos algo más que eso)
pero sí un plato de espinas y escorpiones
que no nos vamos a comer
entre tú y yo.
Pero no lloremos, que el mar
está hecho de reflejos.
Y los delfines juegan
a vivir eternamente.
Entre tú y yo
hay un crepúsculo naciente.
Entre tú y yo
hay un crepúsculo creciente.
Entre tú y yo
hay un crepúsculo naciente.
Entre tú y yo
ya no hay dulzura
que germine la simiente.
Hace un tiempo
que somos la cola del cometa.
Que va quedado rezagada,
rezagada cada vez más lejos.
Cada vez más lejos
del destello cegador.
Entre tú y yo
hay un crepúsculo creciente.
Entre tú y yo
una grieta que se agranda
por minutos.
Entre tú y yo,
un astro que se aleja
decreciente.
Entre tú y yo
hay un crepúsculo naciente.
Entre tú y yo
hay un crepúsculo naciente.
Entre tú y yo
hay un crepúsculo naciente.
Letra y Música: M. García
A un muelle nacarado de lluvia
salí a despedirte, tremolaban los pañuelos.
Las lágrimas, el viento y los recuerdos
hacían el resto y todo era absurdamente bello.
Si se te encoge el alma algunos días,
tú me dirás dónde te metes.
Que ya no sé encauzar derivas,
que queda muy atrás el tiempo aquel en que fui grumete.
Ya brama King Kong con melancólico rugido
en la ciudad sin azoteas,
donde la ropa tendida restallando
me desprende del calor de tus palabras.
Y es un tiempo zaherido 
el que suplanta sin que sea maleficio,
lo que sería natural:
cruzar a nado el pantanal de las vidas y sus resabios.
Ese es el ansia, mi no parar.
Y rebasar horizontes, obcecado como un zombie.
Esa es la alhaja que a mí me adorna.
Fui encantador de serpientes
ante un espejo roto
abducido por tu aureola.
Un enloquecido metrónomo
en mi autopiromanía,
el rey de los botarates
venteando tus amoríos.
Si se te encoge el alma algunos días,
ya me dirás qué es lo que haces.
Que no hay rincón de este planeta futurista
donde aplacar congoja o procurarse olvido.
Ya rompen sus zapatos de charol
las meteóricas muñecas de vanguardia.
Me niegan el pan y la sal
cuando soy prisionero de mí mismo.
Y en zaguanes de burdeles donde la vida se retranca
sucumben mariposas.
Ya buscan los pájaros espumas y luceros
cuando amanece en la autopista solitaria.
Y en un frenesí de luces sin toreros
baja a la aguada mi bestia refrectaria.
Ya pasa el último vagón,
el que se perderá con su fanal rojo de cola.
El que arrastra tras de sí sin deshonor
derrotas que son lluvia nacarada.