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2004

Recopilatorio de temas de El Último de la Fila, editado en Colombia y Venezuela; incluye libreto con una breve historia del grupo
Editado por Emi Music Colombia en formato CD
Letras y créditos
Me dices "good bye" en tu nota tan ricamente,
y no me hago a la idea de no volver a verte.
Si lo llego a saber, mimosa, no te bajo el puente,
me tiré de cabeza y me arrastró la corriente.
Este es mi destino,
al cabo de la calle estoy:
me siento como aquel ladrón
que busca su fortuna
en un callejón por donde nunca pasa nadie.
Como un burro amarrado en la puerta del baile.
Mi primo, que tiene un bar,
desde siempre me ha dicho,
y me consta que todo lo dice
de muy buena fe:
tanto tienes, tanto vales:
 no se puede remediar.
Si eres de los que no tienen,
 a galeras a remar.
Y si sólo tengo amor,
¿qué es lo que valgo yo?
Si tengo ganas de bailar,
¿para qué voy a esperar?
Ahora necesito amor,
es mi única ambición;
como yo no sé bailar,
a galeras a remar.
Baila conmigo, amor,
que soy muy cariñoso, guapa,
que aunque muy chico y muy feo,
piloto de aeroplano soy.
Llévame al cine, amor,
y a comer un arrocito a Castelló.
Si total son cuatro días,
"pa" que vas a exprimirte el limón.
"Escolta", Piquer,
dame aire con tu abanico
"que sóc de Barcelona
i em moro de calor".
Si sólo tengo amor,
¿qué es lo que tengo yo?
Si tengo ganas de bailar,
¿para qué voy a esperar?
Ahora necesito amor,
es mi única ambición;
y como yo no sé bailar,
a galeras a remar.
Y si sólo tengo "love",
¿qué es lo que valgo yo?
Si tengo ganas de bailar
¿para qué voy a esperar?
Ahora necesito amor
porque mi novia me dejó.
Como yo no se bailar,
a galeras, a remar.
Ahora necesito amor.
No es que el tiempo lo cure todo
pero puede ayudar.
Yo no supe cómo tratarte
no doy para más.
Sara, dulce, cuéntame el secreto azul
que se esconde en tus ojos tibios de animal;
secreto suave que he perseguido
tantas noches sobre tu piel.
Dilo con suavidad,
como hacías ayer,
dime cosas que yo
nunca pueda comprender.
Hubo un tiempo en que sin quererlo,
nos llegamos a odiar
como se odian dos animales
no dio para más.
Sara, dulce, cuéntame el sortilegio
que aprendiste de las aves del amanecer;
dame el filtro que bebías para amar.
Sara, Sara, dulce Sara
Sara, Sara, dulce Sara.
Secreto suave que he perseguido
tantas noches sobre tu piel;
sabes que sólo soy un salvaje
y que nunca he dado para más.
Sara, Sara, dulce Sara
Sara, Sara, dulce Sara.
La vida que espero y esperaré
a la sombra en el oasis que me inventé.
Como el sabio en las cumbres del saber,
soy alga en el mar de la calma;
soy tabla de mi propia salvación.
Me quiero y me protejo de mi misma voz.
Llévame,
con mi corazón yo suelo hablar,
donde reine un tibio sol
a la luz de una espiga
donde calentar
mis pies descalzos, o quizá donde andar.
Quien duda
no espera
remanso en el agua fiera.
Qué pienso,
si siento,
anhelos del sentimiento.
Mi risa mi tiempo,
que crezcan ansiosos por enamorar.
Llévame,
con mi corazón yo suelo ir,
al lugar donde nací
a buscar caracolas al fondo del mar
que inunden mi paladar.
Despliego mis velas que hay que partir,
ahora canta el jilguero junto al rosal.
El alma remonta, quiere volar,
hoy es un gavilán en celo.
Candiles de aceite habrá que encender,
pintores holandeses mis manos mancharán.
En este altar antiguo que levanté
a lo alto de mis horas quiero subir,
y como polen nuevo me quiero esparcir
en total abandono.
Candiles de aceite habrá que encender
sin llaves, a las puertas del instante estoy.
Pierdo mis defensas
en los recodos de la angustia.
Busco una mirada cada momento,
en todas partes. Mi vida no es de nadie
ni yo le pido a nadie nunca
que haga algo que yo mismo
jamás haría sin dudarlo.
Y sólo sé que no puedo estar;
si tú te vas, mi casa voy a quemar.
Y ella está tan sola
que huye del centro de la calle.
Su puerta y su mirada
cerradas a canto y a cal.
Y sola, sé que no puede estar;
y ahora, sé que se perderá.
Y al final, sólo envidia y ambición;
y ya sé que aunque busque
nunca encontraré.
Paso al loco de la calle.
Paso al ansia de vivir.
Mi cuarto es tan pequeño
que nunca encuentro las esquinas.
Desde que tú te has ido
se ríe de mí la soledad;
te espero en los caminos
y te confundo a todas horas;
mientras estoy perdido
los niños me han dicho que lloras.
Y al final sólo envidia y ambición;
y ya sé que aunque busque
nunca encontraré.
Paso al ansia de vivir.
Vuela al viento espuma del mar,
vuela al viento y vuélvelo a volar.
Mezcla el mundo, ruge mistral,
mezcla el mundo y mézclanos con él.
Ahórrate esas palabras de amor
que nadie va a comprender, ni tan sólo yo.
Si lo que vas a decir
no es más bello que el silencio,
no lo vayas a decir.
Que hable el mundo y calle el hombre,
calle el hombre y vuélvase a callar.
Mezcla el mundo, ruge mistral;
mezcla el mundo y mézclanos con él.
Ruge mistral, vuélvenos locos de atar
y con tu antiguo furor
llévate a aquel que ose hablar.
Mientras todos duerman te amaré.
Cuando todos hablen huiré.
Lejos, muy lejos, en silencio.
Lejos, muy lejos, en silencio.
Cuando el bosque te hable te hablaré;
cuando el mar te tenga te tendré.
Murmullo de una oración minúscula y dulce;
murmullo de tu respiración al despertar.
Ruge mistral, medio dios;
llévate el mundo de aquí,
peina la espuma del mar
y llévanos muy lejos, muy lejos.
Veo tu casa desde mi balcón...
chimeneas y tu ropa al sol.
Aviones plateados rozando los tejados.
Vestido y en la cama
vigilo tu ventana;
miro libros de pintura que robé.
No tengo hambre. Hoy, no comeré.
No sé de qué me quejo,
ya tengo lo que quiero.
Soy libre ante el espejo.
No salgo ahora que puedo.
Y tú siempre dices que soy
un alma del averno.
Tendré que darte la razón,
quizá sea cierto.
Siempre suelo querer
lo que no tengo.
Ahora que ya no estás aquí
me voy consumiendo.
Ropa sucia, cuadros que he "pintao"...
Discos viejos. "To" por ahí "tirao".
Barba de quince días...
no me levantaría.
Desorden en campaña.
Credenciales de posesión,
qué tontería...
estos celos me han "abrasao".
No sé qué me creía.
Y yo que decía... por fin,
ahora la tengo.
Y ya estaba "a vuelta de tó".
A ver si aprendo...
Y tu carta me confundió.
Ahora lo entiendo.
Tu mirada me lo advirtió:
nunca mas vuelvo.
Esta mañana al salir a patrullar,
hallamos muerto al soldado Adrián.
Como manda en reglamento
procedimos a buscar
los objetos que llevara
y sólo hallamos esta carta:
"Querida Milagros,
llevo seis días aquí.
Te echo de menos,
no puedo vivir sin ti.
He visto las explosiones
brillando a mi alrededor.
Tengo miedo, no lo oculto,
sólo me queda tu amor.
Por ahora la suerte me ha sonreído;
necesito verte, aquí no hay amigos;
no estaría de más
que alguien me explicara,
qué tiene esto que ver contigo y conmigo.
Querida Milagros,
queda tanto por vivir...
Sería absurdo
dejarse la piel aquí.
Querida Milagros,
aún no he podido dormir.
Un sueño frío
me anuncia que llega el fin.
Cuando leas esta
carta háblales a las estrellas
desde que he llegado aquí
sólo he hablado con ellas.
He visto a los hombres
llorar como niños;
he visto a la muerte
como un ave extraña,
planear en silencio
sobre los caminos,
devorar a un sol
que es tuyo y es mío.
Querida Milagros,
llevo seis días aquí,
muchos han muerto,
casi todos morirán.
Querida Milagros,
me tengo que despedir,
siempre te quiere:
tu soldado Adrián".
Tela, cinta,
otra vez a empezar.
Lápiz, tinta,
y al paisaje a robar.
Y al placer de reencontrar
el limbo de un tiempo que se nos va.
Libro, nube,
ese es mi descanso.
Arbol, fuente,
cada vez que despierto.
Ser durmiente.
En la espuma de un antojo camuflarse.
Para completa inocencia,
en las calderas del sueño divagar.
Que los días se van,
rios son.
Ahora quiero sentir,
caminar.
Ahora quiero pintar,
percibir
el color de esa flor
que se marchitará.
Pinto, verdes
parajes de belleza desolada,
vivo lo efímero y su valor.
Bebo, apuro
desperdicios de mi vida,
me recojo en la templaza
de la tregua que me da
la anestesia del recuerdo.
Que los días se van,
rios son,
ahora quiero sentir,
caminar,
ahora quiero pintar,
percibir
el verano fugaz
que ya se nos va.
Lápiz, tinta,
y al placer de reencontrar.
¿Dónde estabas entonces
cuando tanto te necesité?
Nadie es mejor que nadie
pero tu creíste vencer.
Si lloré ante tu puerta
de nada sirvió.
Barras de bar, vertederos de amor...
os enseñé mi trocito peor.
Retales de mi vida,
fotos a contraluz.
Me siento hoy
como un halcón
herido por las flechas de la incertidumbre.
Me corto el pelo una y otra vez.
Me quiero defender.
Dame mi alma y déjame en paz.
Quiero intentar no volver a caer.
Pequeñas tretas para continuar en la brecha.
Me siento hoy como un halcón
llamado a las filas de la insurrección.
Esta copla triste
que te canto yo
con mi verso torpe,
lejano,
es la copla amarga
de mi situación
lejos de tu lado,
cansado.
Cómo es de dulce el recuerdo,
qué es amarga la verdad,
cuando todo se oscurece
sin el ritmo de tu luz.
Buscando el rayo de la inspiración
en las musas de tercera división
soy el bombero del atardecer,
con coñac apago el fuego de tu amor.
Santa Maria, ora pro nobis.
Música extraña, llévame al aire.
Cómo es de dulce el recuerdo,
qué es amarga la verdad,
cuando todo se oscurece
sin el ritmo de tu luz.
Volveré a tu lado
a la incierta luz de una canción
y en mis ripios confusos
juraré torpemente mi amor,
mentiré.
Si las musas huyen,
sólo bailaré
excéntricos bailes
extraños.
Si sigo callado,
no te mentiré
con mi copla amarga,
lejana.
Cómo es de dulce el recuerdo,
qué es amarga la verdad,
cuando todo se oscurece
sin el ritmo de tu luz. (bis).
En la niebla del anochecer,
mora el ángel de la confusión.
Oh! Dulce y cruel invierno.
Y en la triste hora de marchar
tras la tregua que el amor me da
oh! con tus besos! Oh!oh!
Vuelve la risa rara,
la risa del dolor
pesadilla en color,
que arruga mi guitarra, mi hermana.
Vuelve el ventilador
que te despeina el alma,
y la autopista gris
donde se estrecha el fin de semana.
Solo, en la niebla de la noche,
de tus besos.
Vuelta al caos,
y a la confusión,
no me mientas que no sé mentir,
sin ensayar.
Madrugada: hora de marchar,
tras la tregua que el amor me da.
Y estoy lejos, en la niebla de la noche,
de tus besos.
La risa del dolor,
ríe sola en mi cara,
pesadilla en color,
que azuza mi guitarra,
mi hermana.
Vuelve el ventilador
que me despeina el alma,
y la autopista gris donde
se estrecha el fin de semana.
Yo he visto las maravillas de la creación
sin ni tan siquiera abrir los ojos.
Y tu siempre has estado a mi lado,
a miles de kilómetros o entre mis brazos.
Te amo como se ama por primera vez,
cuando aún no hay constumbres.
Lejos de las leyes de los hombres,
donde se diluye el horizonte.
He visto el paraíso y el infierno
sin ni tan siquiera abrir los ojos,
y tu siempre has estado a mi lado,
a miles de kilómetros o entre mis brazos.
Te amo como se ama por primera vez
cuando aún no hay costumbres.
Lejos de las leyes de los hombres
donde se diluye el horizonte
Qué bien huelen los pinos
cuando el sol los calienta,
y qué bien pasa el tiempo
persiguiendo nubes en el cielo.
Quiero ser un feriante
y venderte mis baratas quimeras,
verter mi precario ingenio
sobre la tierra caliente.
Dulce como el compás
de una antigua canción,
vuelve el aire a traer
el rumor de tu risa sutil.
Cuando llegó la lluvia
a la tierra que abrasa
pregunté al horizonte
si volverás a casa.
Y la caricia del viento marino
me dijo que si.
Que la brisa peine las encinas,
perfume de olas blancas,
corriendo traviesa bajo el cielo
azul del añil.
Sabia como un refrán
habla y haz callar,
vuelve y ordena el caos,
niña, baila y haz llover.
Dulce como el compás
de un antiguo son,
vuelve el aire a traer
tu risa sutil.
Me he acordado muchas veces de ti
y hoy he pensado en volverte a escribir.
Quiero contarte que buscando entre mis libros
vi tus dibujos y casi te oí decir:
Hola que tal Lico Manuel. Qué tal?
Vamos, pero dando la vuelta.
Espera, no me cojas aún
que está mi madre en el balcón.
Yo vivo en el mismo lugar.
Existe aún aquel bar y el rincón
donde solíamos hablar.
Donde escuchábamos nuestra canción.
Ahora ya no van a merendar
los de la fábrica de gas.
Ahora ya no hay palomas
ni aquel gato que era cazador.
Arrancaron el árbol
que hacía sobra en tu puerta.
Y casi te oigo decir:
Hola. qué tal Lico Manuel?
Casi te puedo imaginar
al ver tu firma en un papel.
Aún te recuerdo, muchas veces pienso en ti.
Y hoy he pensado en volverte a escribir.
Agua de lluvia, agua de días que vendrán...
Me desperté sin ti. No volverás jamás.
Adiós Manuel, Lico Manuel,
me voy hacia el fondo, al mar de la nada.
Y yo aquí tendido estoy
en este lecho de llanto.
Arriba, venga, ponte de pie.
Lo que pasó ya no existe. Pues bien,
hace ya más de un mes.
Ahora mejor es olvidar.
Llanto de pasión.
No recuerdo quién fue
a la que tanto amé.
Qué cansado estoy...
Recuerdos que al final
son un cruce de caminos.
Que tal Lico Manuel?
Ya ves, vuelvo a donde empecé.
Nada limpio a que jugar
ni objetivos que cumplir
tus ilusiones morirán...
dias grises hasta el fin
y en tus ojos una luz se apaga.
Ojos tristes al mirar los mapas.
Ningún sitio a donde ir,
ninguno al que regresar.
Nada que te haga reir.
Nada que te haga llorar.
El amor de las viejas novelas
murmura un deseo a las estrellas.
Coge mi mano y duerme junto a mi;
si no te importa,
me quedaré aquí hasta el fin.
Sin mirarnos, sin hablar,
veremos el sol salir;
dulces drogas nos dirán
que hay un mar cerca de aquí.
Y en tus ojos otra vez la vida
tiembla en una vela consumida.
Y en el silencio te oigo palpitar;
siempre hay un alba en la que despertar.
Coge mi mano y duerme junto a mi;
si no te importa me quedaré aquí.
Y en el silencio te oigo palpitar;
siempre hay un alba en la que despertar.
Coge mi mano y duerme junto a mi;
si no te importa me quedaré aquí.
Dulces sueños.
Escondidos de la noche
y de los horrores negros.
Dulces sueños.
Escondidos de la noche
y de los horrores negros.
Dulces sueños.
Escondidos de la noche
y de los horrores negros.
Dejé la estepa cansado y aturdido;
pasto de la ansiedad
no hay otros mundos
pero si hay otros ojos,
aguas tranquilas,
en las que fondear.
Mar antiguo, madre salvaje,
de abrigo incierto
que acuna el olivar.
Muge mi alma, confusa y triste;
ojos azules en los que naufragar.
Te he echado tanto de menos
patria pequeña y fugaz:
que al llegar cruel del norte el huracán
no se apague en tu puerto el hogar.
Mar antiguo, madre salvaje,
en tus orillas de rodillas rezaré.
Tierra absurda que me hizo absurdo,
nostalgia de un futuro azul en el que anclar.
Triste y cansado,
con los viejos amigos
el vino y el cantar;
mientras quede un olivo en el olivar
y una vela latina en el mar.
Viejos dioses
olvidados
mantenednos
libres de todo mal.
Mar antiguo,
dios salvaje
de la encina
y del gris olivar.
Como la cabeza al sombrero,
como lápiz al papel,
como la llave a su agujero,
como el tren a la estación,
así te quiero yo.
Como el pájaro al abismo,
como el susurro al rincón,
como la bruma quiere al río,
como la piel a la piel.
Te pertenezco, no lo puedo evitar.
Dime aunque mientas que vuelves.
Dame aunque mientas tu amor.
Somos fuego y escorpión,
manantial y desierto,
alarido y canción.
Te deseo y estás lejos,
te deseo...Dame a bocados tu amor.
Somos el vértigo y el beso,
la saliva y el carmín.
Aunque haya océanos bullendo entre los dos,
no has estado nunca a salvo.
Me perteneces, no lo puedes evitar;
Dame aunque mientas tu amor...
Tendré a bocados tu amor.
Así te quiero yo.
Así te quiero yo.
Como la metralla a la carne,
como la carne al cañón,
como la sangre al alcohol...
Así te quiero yo...
Me perteneces, no lo puedes evitar.
Dime aunque mientas que vuelves.
Dame aunque mientas tu amor.
Lo barro desde el interior,
me digo que no es para mí,
que yo sólo quiero la flor
del tiempo.
No necesito nada más
que el soplo de un amanecer,
que el resto es sólo el humo del incienso.
Duérmete al cobijo de esta tarde,
duérmete al agua de anís,
duérmete al arrullo de la brisa,
duérmete al verde fugaz.
Dime que fue verdad
que hubo un sendero aquí,
que también yo ando perdido.
Como el torero al que abandona su coraje
busco yo a tientas burladeros.
Duérmete con la nana del gitano,
duérmete al verde fugaz,
duérmete bajo un nido de pecados,
duérmete que yo velaré.
Si es que existen, he de encontrar
lenguajes de un mundo que está
dormido entre las hojas de los libros.
Prefiero decir la verdad
si sólo puedo respirar
junto al árbol de las hojas que ríen.
Dime que fue verdad
que hubo un sendero aquí,
que también yo ando perdido.
Cuando el vapor del alma fiera se disipa
queda el torero económico.
Duérmete al cobijo de esta tarde,
duérmete al agua de anís,
duérmete al arrullo de la brisa,
duérmete al verde fugaz,
que yo velaré.
Al ritmo de tus días,
al flujo de tu tiempo, vela que dominas.
Al vaivén que marcas, caprichosa, amor,
a tu calor, me arrimo.
Flor de pradera:
de ti necesito.
De tu esencia me impregné
y ahora estoy atado a ti,
y el sulfuroso reclamo
es el deseo que por ti siento.
Deseo de tus noches mientras duermes,
deseo de tu latir y de tu aliento,
y al abrigo de tus besos
adentrarme en un camino
que tras de mí se borre.
Si tu bendita presencia
el la ofrenda ante el altar,
es agua de tu caudal
es la querencia animal.
A este desbordado antojo,
a este musgo de la roca donde me alojo.
En el panal de tus cuevas
puedo ocultarme y brotar,
y en tus recónditas corvas
puedo poblarte y amar,
desde tu tobillo moreno
al sonido de la trenza de tu largo pelo.
Mírame a la cara,
y dime lo que ves .
Un ser loco por vivir en paz,
que otra cosa es vivir sin enloquecer.
No soy el centro del mundo,
porque un día salí
despedido hacia las estrellas,
borracho del azul del cielo.
Como pretendes que sea responsable
palabras que son cansancio.
Pero yo te prometo inventar,
un lenguaje nuevo para ti.
La gran pesadilla es despertar,
cuando no se tiene otro lugar,
mas allá de los propios sueños.
Y como pretendes
que sea responsable,
si todos nacimos para beber la vida a tragos.
Y al despertar te recuerdo rodeada
de esa quietud con que vivías a mi lado
para dejar por el silencio primitivo.
Palabras que son cansancio,
pero yo te prometo inventar,
un lenguaje nuevo para ti.
Mirame a la cara,
dime lo que ves
un ser huraño y solitario
que cosa es vivir sino soledad.
Y ahora mira hacia afuera
y dime lo que ves
hay un mundo yermo y solitario
que otra cosa es el mundo sino soledad.
Y como pretendes que sea responsable,
no quiero hablar
ni tampoco oir que hables.
Y al despertar, te recuerdo rodeada
de esa quietud con que vivias a mi lado,
para velar por el silencio primitivo.
Palabras que son cansancio
pero yo te prometo inventar
un lenguaje nuevo para ti.
La gran pesadilla es despertar
cuando no se tiene otro lugar,
más al de los propios sueños.